¡Por fin es lunes!
(Ourei Harada)
(Ourei Harada)
Actress Joanna Cassidy, famous for playing the Replicant Zhora in “Blade Runner”, released the following comment on her official site:
“Joanna has just finished re-shooting her scenes from the original BLADE RUNNER movie. Joanna is wearing her original outfit (which she kept over from the first production). These new scenes will be part of the upcoming special BLADE RUNNER DVD re-release. Check back for more details.”
Eh… no comment.
(Se rumorea que la cajita con los diferentes montajes de la peli saldrá en agosto)
El nuevo
disfruten, jóvenes.
he vuelto.
Tras el matrimonio civil quedan unos trámites, certificados y traducciones al chino que hay que pedir, así que tras hacer las gestiones tenemos que esperar una semana. En este tiempo no es que hagamos mucho que digamos, estar en casa, ir de aquí pallá… Nos fuimos a ver una peli china, Forest of the Dead, de los Pang brothers. Excelente. A los 15 minutos nos salimos. Luego nos fuimos a comprar dvds así que al menos se arregló un poco la situación. Lo que son las cosas, el cine es el doble de caro que los dvds, y además, por el rollito piratería, las pelis salin casi a la vez en dvd. La proyección de la película no está exenta de interés: gente hablando, los móviles disfrutan de una libertad incomparable y la gente se sale para hablar, continuo ir y venir de personas. Ameno.
Al día siguiente nos vamos a la granja donde trabaja el padre. Circulamos un rato en coche pasando por varios pueblos cutres que tienen bastante buena pinta y llegamos. Una especie de plantación enorme en la que trabaja mucha gente y el señor Jimmy Wang, que es como el capataz. Comemos allí en la comedor que tiene el negocio y está la verdad que todo bastante bueno. Luego me hacen un tour por la finca. Manzanas, peras, fresas, gallinas. Las frutas usuales del campo. El entorno es bonito y muy chino todo, así que considero que me gusta. Bueno, pues nos vamos de allí.
Y aquí llega una experiencia asquerosa que me plantea ciertas dudas sobre la calidad de vida humana que se respira por estos lares. Yuki me dijo tiempo atrás que en China nadie ayuda a nadie, todo el mundo se preocupa de uno mismo y a los demás a copular por el ano. Ciertamente eso se ve en el tráfico donde la gente no hace más que darle al claxon para que los demás vean que están ahí, por que nadie se fija ni nadie mira. Bueno, al lío, resulta que nos estamos quedando sin gasolina y urge encontrar gasolinera. El bueno de Jimmy nos había hecho un mapa para llegar a una, pero claro, estaba en chino, así que era difícil entenderlo. Paramos para preguntar y, que curioso, nos toca el mudo del pueblo. Llama a sus colegas y nos ponen en la dirección correcta. Por fin llegamos, repostamos y felicidad. Cuando estamos de regreso, más adelante en la carretera, vemos algo. Una señora en medio, recostada, y los coches y las bicis haciendo malabarismos para no atropellarla. Hay alrededor una multitud. La sobrepasamos y veo que es una señora a la que han debido dar un golpe al cruzar. Está medio llorando y con cara de shock. Y de las 50 personas o así que hay alrededor todas miran pero ninguna la ayuda. Y para colmo algunas se están riendo. Yo no he visto la situación completa, asi que no sé qué ha pasado, pero vamos. Nosotros no paramos y seguimos adelante, de lo cual me arrepentiré siempre, pero ciertamente estaba yo en un estado de ver y no creer. Estuve cagandome en China, los putos chinos y esta mierda de cultura ad infinitum. Yuki me dijo que esto es normal aquí, es como vive la gente. Pues es una puta mierda y está mal, contesté con justicia. Ella luego le estuvo dando vueltas al asunto bastante tiempo. Se conoce de que por aquí este tipo de inhumanidades ni se las plantea la gente.
Además, llegó de pronto el frío y unos vendavales de aupa.
En fin tras esta asquerosidad humana, vuelta a la vida vulgaris, en decir, a esperar a tener los papeles. Como en esta ciudad no hay mucho que hacer decidimos ir a comprar una playstation2, y así de paso nos la traemos a Madrid. Como estamos en China y como no podía ser de otra forma todo será pirata. La play nos cuesta como unos 90 euros. Como la queremos crackeada nos efectuan la operación allí mismo, en 5 minutos. Nos desmontan el cacharro y le hacen las soldaduras y cosas correctas. Luego compramos juegos, unos 40 mas o menos. Precio: 4 euros. Más piratas que su madre, claro. Y de premio una tarjeta de memoria y una pistola de esas de luz. En total todo a 120 euros mas o menos. Más alegres que unas castañuelas volvemos a probarlo todo. Por supuesto tantos años de Call of Duty y Wallendars han afilado mis sentidos jueguiles hasta convertirme en jugador de capacidades casi felinas así que gano en casi todo. Como no podía faltar, en los juegos de uno contra otro le propino a Yuki unos severos correctivos. Gracias User por estas habilidades que me han sido transferidas. Me termino un juego, God Of War. No está mal pero un poco coñazo.
Pero nos falta comprar algunos juegos, entre ellos el Call of Duty 3, que deseo con gran interés, así que vamos a mirar a una especie de grandes almacenes de lo electrónico que hay cerca. Luchando contra el tráifco del averno y esquivando algún que otro gato muerto que descansa para siempre en la carretera, llegamos a salvo. Entramos y no dejo sentirme observado. La verdad es que esa sensación ya la llevo teniendo los últimos días. Cada vez que salgo la gente me mira. O me señala de forma descarada. Es que al parecer no hay casi occidentales en esta ciudad, y encima feo y raro como yo menos aún. En fin, que se entere esta gente lo que es elegancia y compostura. Sorteando tiendas, miradas y compradores llegamos a la conclusión de aquí no se vende pirateo playsteishonero, asi que nos piramos a comer un arroz buenísimo aunque un poco requemado.
Por fin llaman de la oficina que ya tienen todos nuestros papeles sellados, firmados, compulsados, traducidos, legalizados y todas esas cacas. Los recogemos raudamente y ahora toca la parte española. Asi que llamamos al consulado en Shanghai para pedir cita con el cónsul y que registre y apruebe el matrimonio. Pero pasa algo, al parecer la vice-presidenta, vice-ministra o preboste de seguridad o algo ha venido de visita a China justo cuando yo tengo que casarme, así que la embajada no esta disponible para nada estos días. Maldiciendo y cagándome en tó, al final nos dan hora para el día 16 a las 10 de la mañana y por lo tanto pierdo mi viaje de vuelta para el día 11. He encontrado otro para el 25 a 600 euros, así que ese día será seguramente cuando vuelva a la madre patria, ya que todo el papeleo del registro y visado para Yuki es de 1 semana.
Mientras tanto, pues ver sitios, comer cositas, gastarme dinerito (aunque no mucho), playstation y ver la vida pasar, que para eso hemos venido.
Pasan los días y es el momento de ir a Shanghai. Nos cogemos el coche y llegamos a Hangzhou. Allí nos espera en modernísimo tren, algo inesperado, mismo modelo que los shinkansen japoneses, aunque no va tan rápido. En 2 horas estamos ya en Shanghai.
Que ciudad mas acojonante. Es como si toda una ciudad de 12 millones de personas fuera como el rastro. Gente por todas partes, infinitas tiendas, puestos callejeros, zapaterías de Nikes y Adidas falsas, gente que te ofrece relojes por la calle, pedigüeños y tías buenas. El aire no esta muy limpio, pero la ciudad es bastante impresionante. Las casas antiguas, hechas una mierda, molan que te cagas. Las familias cuelgan a secar la ropa donde les sale de los cojones, incluyendo los cables eléctricos o el alumbrado público. El trafico solo se puede denominar como creación de Satán en su mejor momento. Aquí usan mucho más el claxon que el freno. Ir en dirección contraria es motivo de orgullo y los frenazos y aparcamientos indebidos son moneda de cambio. La gente aquí parece más feliz que en los otros sitios y son más amables con los demás. Y hay bastantes más extranjeros, por lo que uno no se siente tan examinado. Bueno, tras el culture shock de marras, llegamos al hotel, que está bastante bien y nos vamos a cenar por ahí. Llegamos a la famosa plaza del pueblo. No es que Shanghai sea un pueblito verbenero al estilo español como Villamanta. Es que aquí, en la sociedad socialista china, toda ciudad que se precie ha de tener la Plaza del Pueblo, comunistas que son. Esta de aquí es bastante moderna, con unos rascacielos y unas pantallas grandes en las paredes que recuerdan bastante a Japón. Tras cenar íbamos a dar una vuelta pero se nos puso a llover. Había leido no sé en qué sitio que en Shanghai es imposible encontrar un taxi libre cuando llueve y más si es de noche. Cierto. Lo puedo corroborar. Tras esperar buscando un buen rato al final aparece uno y nos lleva de vuelta al hotel. La muerte temporal se apodera de nosotros.
Últimamente tengo sueños muy raros. El otro día soñé que ahorcaban a Emilio y a Heras. Que cosas. Lo curioso es que Heras se lo tomaba con una gran entereza y alegría, y se despedía de todos con alegría y una sonrisa en la cara. A Emilio no le vi, ya estaba criando malvas. También soñé que al Bastante Potente Tronco le molaba no sé por qué razón el bañador que me había comprado en Okinawa y estaba muy pesado con que se lo diera o en su lugar le comprara otro. Que plasta.
Resucitamos. Yuki no quiere salir, asi que me cojo mis bártulos y me dispongo a realizar una de esas caminatas mías que me han hecho tan famoso. Andemos hasta que nos escueza el culo, cojones. Me dirijó a la plaza del pueblo de nuevo ya que en el camino puedo ver pintorescos barrios, mercados callejeros y casas interesantes. Chabolas, más bien. En la plaza esta el museo de arte chino más importante del país, y eso lo quiero ver. Efectivamente es muy bonito todo. Uno se impresiona cuando ve cosas de jade de 7000 años o que las primeras monedas chinas tenían forma de hacha o cuchillo y también muy viejas. Apruebo este museo y permito, por lo tanto, que continúe con sus actividades. De allí me voy andando por Nanjing Road, algo así como la calle comercial más famosa de toda China. Por supuesto, yo no tenía ni idea hasta que lo leí después en internet. Allí compré algunas cositas para mis amiguitos, y vi un par de librerías bastante potentes. Comí calamar en un pincho muy rico en un puesto callejero de esos que hay. Al final de esta calle se encuentra lo que se conoce como The Bund. Es lo que antes era el antiguo puerto de Shanghai, ese que siempre sale en las pelis (incluyendo esa obra maestra tan buena de Trueba). En esta zona se asentaron los comerciantes británicos y extranjeros, y la herencia de aquellas epocas lejanas se traduce ahora en área de embajadas y consulados, y además, lugar turístico por antomomasia de Shanghai. Todo tiene un estilo colonial británico un poco londinense, por lo que aunque no es feo y atrae por su aspecto de fuera de lugar, no me interesa demasiado. Hay alguna esquina de autentica locura cableística y eso sí me parece mejor. Creo yo que el gobierno chino no me contratará nunca como retratista de lo más bello de china… Al otro lado del río está la zona de Pudong. Esto es, una supermoderna zona en permanente construcción en la que hay edificios de ultimísima generación. Todos aquellos afortunados que vieron Misión: Imposible III recordarán la impactante escena en la que Tom Cruise realiza una de sus asombrosas proezas sobrehumanas saltando de edificio en edificio, matando malvados guardias y robando nosequés valiosísimos. Pues es aquí. Intenté imitar tales actos superhumanos, pero me caí subiendo al bordillo del acera, asi que lo dejé estar. Bueno, en la otra orilla cojo un ferry atestado de chinos llego a la zona de Pudong. Aquí hay varias opciones. O la supertorre moderna JinMao o la horríble y fea estilo pirulí chupachups Pearl Tower, no más que una antena gorda de tv. Pues esta última gana, es más fea y más alta. Pago mis yuanes y llego a lo que se llama Space Cabin. Esta creo que a 350 metros de altura. Pero como yo no tengo miedo a las alturas si no a caerme, pues todo bien. La vista es irregular por que el día no acompaña. Está la niebla esa calimosa un poco color lefa que por lo que he visto es común en esta parte de China. Pero bueno, algo se ve, es acojonante y merece la pena. Fotitos típicas y pabajo. El reloj me indica que llevo 6 horas andando y mi culo pide paz, asi que de vuelta al hotel. Un taxi me proporciona el relajado transporte. Los taxis aquí son bastante baratos, ronda el viaje medio alrededor de 5 o 6 euros. En Madrid rondarían los 10 como mínimo los mismos recorridos. Además, que cojones, los taxistas aquí son héroes, como manejan los cabrones. Frenan, giran, adelantan, aceleran. Todo muy primoroso. Y además son buenos tipos y no timan a la gente. Llego al hotel y nos comemos unas cositas en un supercutre restaurante, aunque de calidad, ya que en la pared tiene una placa que pone claramente “MODEL UNIT”, es decir, empresa modelo de calidad y elegancia. Estaba sucia como el culo de un mono, pero la comida era deliciosísima. Por supuesto comimos dos personas 3 platos y 2 cervezas por 2 euros. Cagate.
Y llega el gran día.
La consumición del matrimonio.
Nos levantamos raudos y nos vamos al consulado español. Está en la zona esta internacional y no consta más que de unos cuantos despachos en un enorme edificio lleno también de embajadas y consulados. Llegamos media hora antes lo que nos viene bien para rellenar papeles, que no son pocos. La gente del consulado son bastante majos y amables y la verdad es que es interesante poder hablar español después de un mes sin practicarlo. En fin, que toca la entrevista. Primero pasa Yuki y al minuto sale, que rápido. Dice que perfecto todo. Luego entro yo y me llevan al despacho del cónsul. Resulta ser un tipo bastante amable y majo, de unos 50 años. Hablamos un poco sobre cosas, sobre como conocí a Yuki, y tras charlar 20 segundos sobre Japón me dice que entrevista concluida. Vaya, que rapidez. Me parece a mí que este tipo de labores no son del gusto del cónsul. Yo estoy de acuerdo, esto es más misión de un departamento de inmigración que de un cónsul, que tendrá mil cosas mas importantes que hacer que comprobar si la gente se quiere casar de verdad o no. Bueno. Nos dicen que en una semana nos darán todo, libro de familia y papeles, y también la visa de Yuki. Pues ya está.
Casadito del todo.
CAGAR EN CHINA
Vayan unas palabras antes de entrar en materia. Venía avisado. Yuki me dijo antes de venir: Intenta no usar los baños públicos y lleva siempre papel de guerra por si acaso.
¿Acaso otras palabras pueden provocar más inquietud?
Resulta que aquí en muchos sitios pasa como en Taiwan: las tuberías son una porquería y no se tragan papel con caca. Vamos, que hay que tirarlo a un cesto habilitado para tal efecto. En el momento de escribir estas lineas el autor aun no ha pasado por este trance y desea que se mantenga dicho status quo.
Hasta ahora, la experiencia exoneradora ha transcurrido por cauces adecuados y normales, aunque he notado cierta lentitud en los retretes, cierta falta de potencia en la expulsión de agua y una necesidad de liberación del líquido elemento de un factor de 3 a uno con respecto a lo normal en España. Vamos, que si no tiras de la cadena 3 veces no se traga la mierda el maldito agujero. El agua, incluyendo las duchas que he tenido ocasion de experimentar, sale mas floja que la salud de Pablo.
Cojo mi avioncito en Barajas y me tengo que tragar un transfer en París de 4 horas. Pasan lentamente, descansadas, relajadas… Por fin embarcamos y nos vamos pa China. El avión, claro está, va lleno de chinos. Se me sienta al lado una vieja china que me dice que es de Madrid. ¡Que cosas! Al otro lado se sienta un ruso que a los 30 segundos del despegue se vomita encima. Muy alegre! Luego la china intercambia su sitio con una petarda venezolana que, incluso habiendo visto mi pasaporte, cada vez que me habla lo hace en un cutre inglés de tono imperativo. Muy antipática. Cuando comenta que la mierda de comida es “delicious” decido imitar el estado de sueño durante el resto del viaje, que dicho sea de paso, es un soberano coñazo. Las pelis ya las había visto casi todas por lo que ahí no tenía asidero. Una cosa curiosa, en el mapa ese en el que se ve el recorrido, veo que Taiwan está justo encima de “mer des phillipines”. ¡Gracioso el idioma frances!
En fin, aterrizamos en Shanghai sin contratiempos. Cuanta gente, mi madre. Terminal enorme, multitud, inmigración, maletas… Tardo como 40 minutos en salir de allí. Me espera a la salida la futura señora de Rozas. Conduce ella hasta su pueblo, Huzhou, que son más de 3 horas de viaje. Y aquí llega el primer culture shock: el tráfico. Que no me vengan con Grecia, Italia o Valdemoro. Esto, amigos míos, es el infierno. La gente hace lo que le sale de los cojones. Bicis por autovías que, si quieren, de pronto giran y se ponen en dirección contraria, motos de mierda, la gente cruza por cualquier sitio, de noche y sin luces ni semáforos sin avisar ni nada. Cambios de sentido por que sí, giros prohibidos, adelantos vertiginosos por el arcén, giros a la izquierda cuando me sale de los cojones, gente a pie en las autopistas. ¡¡¡Quién da más!!! Pues mi señora: hostia que nos metemos con el coche de delante en un brusco frenazo. Apenas unos arañazos en el coche enemigo y el nuestro a salvo (un peazo Audi A4 con no sé cuantas cosas electronicas). Paramos en medio de la autopista a discutir con el hombre del coche herido. Resulta ser un buen tipo que propone dos opciones: o me sobornas o llamo a la pasma y al seguro, y nos tiramos aquí 4 horas. 20 euros soluciona el asunto. Así es China. Pagamos no sé cuantos peajes (irrisorios, eso sí, aunque paradójico, ya que todo es del pueblo y por tanto debería ser gratis. Además, las carreteras eran una puta mierda). Un rato después estamos a punto de atropellar a un perro enorme que andaba circulando por una autovía. Pobre animal, no le quedaba mucho de vida, me parece a mí. Tras las 3 horas de rigor llegamos a casa de su madre, una mujer, que pa que negarlo, tiene 49 y está bien conservada. La casa esta bastante de puta madre, no lo que te imaginas sobre casas de China. Es un hermoso duplex arriba del todo de un edificio de viviendas vulgaris. Eso sí, el barrio es la monda. En los jardines la gente tiene atadas a los arbustos unas hermosas gallinas, y ponen huevos ahí mismo, delante de todos, las muy sinvergüenzas. La gente discute hasta altas horas sentados en la calle. Ese tipo de vida. La madre me ha preparado de cena unas cosas típicas de la ciudad, las empanadillas esas chinas, pero con un giro local: en sopa y con no sé qué. Tras esto, al sobre, que llevo ya 24 horas de viaje continuado y mi envoltorio de carbono exige, ya, recuperación y renove.
Al dia siguiente nos vamos a dar una vuelta Huzhou, la ciudad. Es un poco feota, al estilo de lo que se ve en pelis chinas sobre ciudades sin mucho interés. Cerca hay un lago enorme; pensé que era el mar, ya que no se veía la otra orilla. Pero no, solo es un charco grande. A mí todo me recuerda a Full Metal Jacket, pero claro está, esto no es Vietnam.
El centro de la city esta en reconstruccion, mogollón de obras, bastante gente y un calor de guibols, mas de 26 grados por que sí. En la ciudad, bastante pequeña para los standards chinos (lo mismo solo 4 millones de personas o yo que sé), no hay gran cosa por ver, excepto unos grandes almacenes, con las mismas cosas que en España (incluyendo discos de Julio Iglesias, faltaría más) y Andy Lau está por todas partes. La mona estaría feliz, opino. Es curioso, que para ser país comunista y todo esto, aquí lo que manda es el comercio y el dinero: todo lleno de tiendas, gente de compras por todos lados. En el supermercado hay no sé cuantos mil dependientes. No sé yo.
El cielo es todo el rato medio gris, medio amarillo, medio nublado. No sé si por mierda o clima o yo que sé que polleces, pero el caso es que según Yuki no sulen tener cielos azules. Y tienen bastante lluvia.
Nos vamos a comer a un sitio de fast food china. Un cazo enorme de sopa de tallarines con carne a mi estilo, arroz con no sé qué, empanadillas chinas de carne y cosas, una sopa ardiendo y un vaso de Fanta de naranja: 1,5 euros. Váyanse a la mierda, que precios.
Me he comprado por aquí unos DVD: Exiled edicion china (creo que es la peor edición disponible), una de Andy Lau ultimísima y de muy buena pinta y sin subtitulos, y como no podia faltar, la edicion china de “Cuando ruge la marabunta” con regalo de calendario en chino. Por supuesto los precios son como de 5 euros, 6, etc, y legales. No como los que he visto por aquí, que en la caja pone “The painted veil” y cuando miras bien te das cuenta que es “The Aviator” pero que le han cambiado la portada. Lo mismo con otra: portada de “El Perfume” y resulta que era “Dancer in the Dark”, de Lars.
Sin nada más que destacar de esta anodina ciudad, a dormir y al dia siguiente llega el momento:
EL MATRIMONIO CIVIL
Nos vamos en coche hasta Hangzhou, una ciudad bastante moderna donde ya el mito se viene abajo.
El comunismo chino es una mentira. En vez de comunismo cambiémosle las letras y llamémosle consumismo. Esto parece Japón. Hangzhou es la ciudad mas rica de China, y se pueden ver cochazos y tiendas de Ferrari y cosas así por todas las esquinas. Tiendas de Benetton, Prada, Gucci, etc, etc. Hay gente pobre tirada por la calle también, como en cualquier ciudad mundial, pero muy muy pocos. Grandes almacenes por todas partes, cines… Que quede claro entonces: viva la propiedad privada, gastarse los cuartos, el derroche de dinero. Hay oficinas bancarias cada dos por tres, cajeros 24 horas… Y he decir que hay mucha mucha niña mona. Tambien he de decir que suelen estar muy flacas. Ahí sí se nota el comunismo. Será que no hay comida.
Además hacen trampas: por ejemplo, un caso conocido. En los trenes no hay clases, faltaría más. Ni primera, ni preferente ni nada. Pero sí que los asientos son más caros según si son duros, o van acolchados, o son cama etc etc. Es decir, una vez más, los ricos pagan más y se quedan lo mejor, llegando a la misma situación que en todas partes. Hay barrios residenciales para ricos, casas bastante mejores que las cutreces medio derruidas que se ven en las zonas más rurales. En fin, que no cuela. La misma mierda con distinto olor. Así que todos aquellos que quieran venir por aquí buscando el paraíso del proletariado y un lugar en el que la igualdad dentro del pueblo sea la norma y el reparto de riqueza es igualitario, se va a llevar un chasco. Y más de un sueño se verá derruido al chocar con esa potente excavadora llamada “realidad”.
A lo que íbamos. Llegamos al registro de matrimonio de extranjeros. No hay nadie excepto una señora mal encarada y de voz de pito. Nos hace pasar a una habitacioncilla cutre y comienza a examinar los documentos. Pasaporte, traducciones… Se queda sospechosamente mirando una hoja y pregunta algo en chino. Falta un sello de la embajada china en Madrid. Un momento, allí me devolvieron ese papel como si no hiciera falta. Se lo digo. A Yuki le ocurre lo mismo con sus traducciones. La señora discute y discute. A mí me empieza a tocar la genitalia. Yuki dice que no pasa nada y que la va a convencer. La tía dice que hay que esperar que venga el jefe, que está en una reunion. El tiempo pasa y el menda no viene. Algo le dice Yuki, se rien. Yo ya he perdido el hilo hace rato y me dedico a pensar cuanto me costaría volver a España, pedir el sellito de los cojoncillos y regresar a Shanghai. La señora petarda nos lleva a otra habitación para ir agilizando los trámites mientras tanto. Nos sentamos en unas cutre sillas con un fondo rojo y nos hace una foto para el certificado chino de matrimonio, endecir, el libro de familia. Todo parece ir bien, creo yo. Volvemos al otro cuarto. Saca los libros y empieza a imprimirlos. Todo va lento. Rápido por favor, que seguro que si viene el supervisor nos dice que ni hablar. Yuki coincide en mi valoración y desea finalizar con prontitud. Me dan un papel para firmar: es una declaración de que hemos hecho el papeleo sin un sello y que en caso de causa legal la responsabilidad es mía. China me tiene por los huevos. Rellenamos un formulario que hay que firmar y leer delante de la funcionaria. ¿Ein? ¿LEER? Está en puto chino, señora. Da igual, no hay escapatoria. Yuki lo pronuncia y yo la imito con mi mejor acento del sur de China. Nos reímos todos un rato, para que lo vamos a negar. Cuando la tía esta va a imprimir los libros y decirnos adios, aparece un señor. Me cagontó. ¿El supervisor? Afortunadamente no, es solo un tipo que ha perdido todas sus llaves y quiere copias. La tía se va por un rato y a mí ya me da igual todo. Vuelve la mujer nos pone unos sellos y nos da un registro para firmar. Miramos un poco a ver quién había por ahí y curiosamente encontramos un vasco, de la callle Ávila numero 11 de Bilbao nada menos, que se había casado unos días antes. Firmamos y según el gobierno chino ya estoy casado con una de sus ciudadanas. Nos vamos a comer y me zampo una especie de sopa de rana con mariscos. Pero peazo rana tenía que ser, por que los huesos eran enormes. Tras esto, nos vamos a la notaría oficial publica a pedir un certificado y unas traducciones al español de los documentos que nos han dado hoy. Tardan 5 días así que de momento el proceso matrimonial se queda en punto muerto hasta el martes. Por lo tanto, que cenar serpiente para celebrarlo se retrasa unos cuantos días. !Carajo!
Ahí termina mi primer encontronazo con la burocracia china. Resultó ser idéntico a mis experiencias en España. Nada que denote una brutal maquinaria burócrata y represora. La gente se ríe y eso. Y por alguna razón les hace hacia cuando se enteran que es papeleo para España.
Y aprendí que en China “no” en realidad siginifica “quizás”, como claramente me explicó mi señora. Se me ocurren un par de usos de esa filosofía. Luego me enteré también qué cojones le dijo Yuki a la furcia funcionaria para que pasara por el aro. Pues ni más ni menos que lindezas como “Please, you are the best. You are my superstar, so pretty” No es coña marinera. Parece ser que son las cosas que hay que decir por aquí para que todo funcione. Yuki además presume de ser buena en ese tipo de situaciones. Por ahora me lo creo. Nos vendrá bien esa habilidad en la entrevista en la embajada española.
Pues nada, tras terminar el papeleo nos cogemos el coche y nos vamos a ver al padre de Yuki, el señor Jimmy Wang. Llegamos a su casa y nos toca esperar viendo la tele. Muy porquería la tele china, como en todas partes, vaya. Llega el padre. Un tipo típico chino flaco y fibroso, bastante moreno, ya que tiene una granja y se pasa el día currando al aire libre. Es un tipo bastante divertido pero timidillo. Nos vamos a cenar a un gigantesco parque que forma parte de la ciudad. La ciudad tiene un lago enorme en su puto centro, que la ha hecho merecedora de la clasificación de la mejor ciudad de China para vivir. Eso, y la pasta que tienen. Además no hay delincuencia. La cena esta bastante de puta madre, en un sitio donde se cultiva un te que vale 700 euros el kilo. Nos ofrecen leer la mano varias veces, música en directo otras etc etc. La cerveza, punto importante. De momento, todas las que he probado, no tienen mal sabor pero escasean en eso mismo. Vamos, un poco insipidas. Mal, señores, mal. Paga todo el suegro, pero no me siento culpable ya que no llegamos ni a los 15 míseros euros. En fin, nos escapamos de allí y dejamos al padre en casita. Volvemos por donde hemos venido, luchando con un infernal tráfico nocturno que haría llorar hasta a Clint Eastwood, y llegamos al hogar. Paso mi noche de bodas dibujando en mi cuartito y oyendo musiquillas en mi iPod hasta que me quedo frito.
Al día siguiente esperamos en casa a que la madre salga del curro. Cogemos el coche y nos vamos a una montaña cercana (unas dos horas). Tienen una presa enorme y un depósito de agua arriba del todo de la montaña que es como muy moderno. El paisaje es bastante espectacular y hay cerca un enorme bosque de bambú, el mayor del mundo. Desde que llegué veo por pimera vez un gato, allá a lo lejos. Eso sí, hay mogollón de gallinas y, de hecho, nos toca frenar bruscamente en un momento para evitar atropellar a una. Al volver cenamos en un cutre bar de carretera, pero estaba todo muy bueno. El sitio era cutre y sucio, como dios manda, en un lugar que no era ni un pueblo, solo unas casillas diseminadas en medio ningún sitio. China rural a saco, en la que de pronto no hay nada y de pronto te encuentras de frente con una gigantesca fabrica, y justo despues, de nuevo, nada de nada. En el restaurante, otra vez, todo tirado de precio. No tiene ya ni gracia lo tirado que está comer. Menos mal, por que con 1.500 millones de personas más vale que alimentarlos a todos salga barato. Devorados por el palizón en coche nos vamos a dormir en menos que canta un gallo, de esos que hay por estos jardines.
Ahí va una foto de mi señora.
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